Poza Rica y Álamo recuerdan las devastadoras inundaciones a un año de la tragedia
El desbordamiento de los ríos Cazones y Pantepec causó graves inundaciones en el norte de Veracruz, con un saldo oficial de 37 personas fallecidas y 10 desaparecidas.
Poza Rica, Ver.- A un año de las inundaciones del 10 de octubre de 2025, Poza Rica y Álamo Temapache recuerdan la tragedia que dejó devastación, daños materiales y pérdidas humanas tras el desbordamiento de los ríos Cazones y Pantepec.
La emergencia dejó un saldo oficial de 37 personas fallecidas y 10 desaparecidas, de acuerdo con las cifras reportadas por la Secretaría de Protección Civil estatal.
Detrás de esos números quedaron familias que perdieron a sus seres queridos, viviendas anegadas, negocios destruidos y comunidades que tuvieron que comenzar de nuevo entre el lodo y los escombros.

En Poza Rica, el incremento del nivel del río Cazones desató la emergencia durante las primeras horas del viernes.
El agua avanzó hacia las zonas habitadas, cubrió calles y avenidas, ingresó a viviendas y establecimientos comerciales y dejó a numerosas familias atrapadas, mientras otras intentaban ponerse a salvo ante la fuerza de la corriente.

La inundación alcanzó distintos sectores de la ciudad y convirtió calles en cauces de agua como en las colonias Morelos, Quebradora, Las Granjas, Ignacio de la Llave, 27 de septiembre, Lázaro Cárdenas, fraccionamiento Gaviotas, por mencionar algunas zonas.
Te puede interesar: “Vivimos en riesgo”:100 familias de Xalapa llevan 50 años con drenaje a cielo abierto ›En algunos puntos, el nivel subió hasta cubrir gran parte de las plantas bajas, segundos y terceros pisos de las viviendas, arrastró pertenencias, vehículos y dejó incomunicadas a familias que no tuvieron tiempo suficiente para rescatar sus bienes.
La tragedia en Álamo
En Álamo Temapache, la crecida del río Pantepec también ocasionó afectaciones severas.
El agua irrumpió en zonas habitadas y comerciales, dañó viviendas, arrasó con pertenencias y dejó a numerosas familias en condiciones de vulnerabilidad.

La magnitud de los daños obligó a desplegar labores de rescate y asistencia para quienes quedaron atrapados o perdieron sus hogares.
La emergencia no se limitó a las pérdidas humanas. El desastre afectó el patrimonio de familias enteras, interrumpió actividades comerciales y trastocó la vida cotidiana de comunidades que, en cuestión de horas, vieron sus calles y casas cubiertas por el agua y el lodo.
Tras las inundaciones, cuerpos de emergencia, personal de Protección Civil, elementos de seguridad y voluntarios participaron en las labores de auxilio, búsqueda de personas, evacuación y limpieza.

También se habilitaron espacios para atender a damnificados y se organizaron apoyos para distribuir alimentos, agua y artículos de primera necesidad.
En los días posteriores, la recuperación avanzó entre montones de basura, muebles inservibles, electrodomésticos dañados y viviendas que requerían reparaciones.
Para muchas familias, el retorno a sus hogares no significó recuperar la normalidad, sino enfrentar las pérdidas y comenzar un proceso de reconstrucción que se extendió más allá de la emergencia.

A doce meses de aquellos hechos, el aniversario representa un momento para recordar a las víctimas y reconocer a quienes participaron en las labores de rescate y apoyo, comentaron vecinos damnificados.
La madrugada del 10 de octubre quedó marcada en la memoria de Poza Rica y Álamo Temapache. Un año después, la tragedia sigue presente en las familias que perdieron a sus seres queridos y en quienes todavía enfrentan las consecuencias de una inundación que transformó sus vidas en cuestión de horas.
Francisco de Luna es reportero en la ciudad de Xalapa. Es originario de Coxquihui, Veracruz y hablante de la lengua tutunaku (totonaco). La fotografía es su pasatiempo predilecto.