Xalapa

5 de junio: La agresión a estudiantes que cimbró a Xalapa

5 de junio: La agresión a estudiantes que cimbró a Xalapa
Por Carlos Caiceros | Domingo, Junio 5, 2022 |
Se cumplen siete años de impunidad de la agresión a ocho estudiantes de la Universidad Veracruzana

Xalapa, Ver.- Este 5 de junio se cumplen siete años de la agresión de sujetos encapuchados a un grupo de estudiantes de la Universidad Veracruzana (UV) en Xalapa. Algunos colectivos usaron las redes sociales para exponer que este hecho quedó impune.

Medios de comunicación documentaron las secuelas de la embestida. Las imágenes evidenciaban sangre en piso, muebles y paredes, así como vidrios destrozados en una vivienda en la calle Herón Pérez de Xalapa rentada por dos universitarios.

En total fueron agredidos ocho estudiantes, algunos de los cuales participaban activamente en las movilizaciones que se replicaban en Veracruz por la desaparición forzada de Iguala de 2014, conocido como el caso de “los 43 de Ayotzinapa”.

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Los hechos ocurrieron durante el sexenio de Javier Duarte y casi 2 años después del inicio del rectorado de Sara Ladrón de Guevara, quien concluyó su gestión en 2021 sin que la Fiscalía de Veracruz diera con algún responsable del atentado.

Para ese entonces la Fiscalía de Veracruz estaba bajo el mando de Luis Ángel Bravo Contreras, quien fue designado procurador general de justicia en febrero de 2014, previo a la creación del organismo.

LA AGRESIÓN

De acuerdo con reportes periodísticos, los jóvenes fueron agredidos durante la madrugada por sujetos encapuchados que llevaban palos con clavos y machetes, aproximadamente a la 1:30 horas.

Algunos estudiantes quedaron heridos de gravedad y el lugar en donde se cometió el ataque se quedó sin ningún tipo de vigilancia hasta la mañana.

La puerta y las rejas quedaron abiertas de par en par y en el interior se podría ver una cama revuelta, además de ropa que sirvió como vendaje, mientras los heridos fueron trasladados a hospitales.

En el lugar no había botellas de alcohol ni evidencias de que se hubiese llevado a cabo una fiesta, aunque se reportó que las víctimas se encontraban festejando un cumpleaños.

También había una cama llena de manchas de sangre; una bicicleta tirada a la mitad del pequeño cuarto. Los estudiantes tenían golpes en la cara, heridas de arma punzocortante en el resto del cuerpo, fisuras en el cráneo, mandíbulas dislocadas, fracturas en las manos, los brazos y uno de ellos presentaba “un problema craneoencefálico”.

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Además, dos jóvenes perdieron los dientes a causa de los golpes, según reportó la UV. Universitarios afirmaron que la rectora tuvo que suspender sus vacaciones en Londres y visitó a 3 de los heridos que se encontraban en el Centro de Especialidades Médicas de Xalapa.

Después de la reunión, los padres de familia anunciaron su decisión de trasladar a sus hijos a clínicas privadas y la propia UV corrigió la información que vertió en un comunicado, en donde anunció que solo uno de los ocho jóvenes agredidos pertenecía a la máxima casa de estudios de la entidad.

“La rectora llegó por la puerta trasera, no se reunió con los padres y le tomaron fotos cuando ella saludaba a los compañeros”.

Para el 15 de junio la rectora condenó públicamente la violencia de estado contra los estudiantes.

“Sobre la violencia del estado, que es la que ocupa mayormente el espectro de las violencias, en el caso nuestro de la Universidad Veracruzana demandamos al estado respeto a los universitarios, rechazamos cualquier tipo de violencia que se ejerza o se pretenda ejercer sobre los integrantes de la Universidad Veracruzana, que impere el ejercicio de la correcta aplicación de la ley”, declaró Ladrón de Guevara durante el Foro Universitario en contextos de violencia: análisis, crítica y propuestas, en donde añadió:

“En la universidad caben todos los pensamientos, incluso los más radicales; lo que no tiene cabida es la violencia”, refirió en su mensaje a los alumnos.

FUERON 10 LOS AGRESORES

Ese mismo día, el entonces universitario Julián Ramírez informó que los agredidos fueron cuatro hombres y cuatro mujeres, alumnos de las facultades de Derecho, Filosofía, Pedagogía, Ingeniería, Administración, Sociología e Historia de entre 19 y 32 años.

Él reportó que sus compañeros fueron atacados por unos 10 hombres armados con armas largas, machetes, bates y palos.

Relató que un grupo parapolicial ingresó al lugar. Eran hombres encapuchados con pasamontañas, máscaras y equipo táctico.

El joven dio una breve conferencia de prensa en las inmediaciones del entonces Centro de Especialidades Médicas de Xalapa, actualmente Centro de Alta Especialidad (CAE).

Desde ese momento los estudiantes responsabilizaron al gobierno del estado del ataque, afirmando que se trata de una táctica para meter miedo a los activistas y a los ciudadanos.

“Es para meter miedo, un mensaje a los ciudadanos; responsabilizamos al gobierno por estas agresiones y exigimos justicia”, subrayó Ramírez en voz de los universitarios que se congregaron afuera del CEM para hacer guardia y cuidar de sus compañeros violentados.

Agregó que los alumnos atacados fueron despojados de sus computadoras portátiles y sus celulares y que aproximadamente diez minutos después de las agresiones la patrulla con el número 202623, junto a otras cuatro más, cuyos números no fueron identificados, arribaron al lugar.

Acusó que tras la llegada de un automóvil marca Pontiac de color blanco que trasladaba a tres personas vestidas de civiles que realizaron algunas llamadas, los oficiales se fueron rápidamente sin prestar su servicio a las víctimas quienes se desplazaron por su cuenta a la Cruz Roja y el CEM.

AMENAZARON A VECINOS

Los medios de comunicación documentaron que prácticamente 10 horas después de que atacaron a los 8 estudiantes, peritos de la Fiscalía General llegaron a la referida vivienda de la calle Herón Pérez de Xalapa.

Los expertos incluso recriminaron a los vecinos, criticando que hubiesen permitido la entrada de personas, principalmente a la dueña de la vivienda.

La casera explicó que si no salieron de sus hogares fue por temor a cualquier tipo de agresión, ya que durante la madrugada el grupo de sujetos que atacaron a los universitarios los amenazaron.

“A mí me dijeron metete hija de la chingada cuando escuchamos los golpes (…), eran personas armadas y cubiertas de la cara”, relató una vecina del lugar.

Los residentes afirmaron que la agresión ocurrió después de la 1:30 de la madrugada y se prolongó por varios minutos, por lo que escucharon gritos, golpes y amenazas.

“Vimos que había movimiento de coches, pero apenas nos asomamos nos empezaron a gritar que nos metiéramos, la gente estaba armada y eso hicimos. La policía llegó como 10 o 20 minutos después de que se terminó todo”, refirió la vecina.

Así, para el momento en que llegaron los peritos la escena de los hechos ya había sido contaminada.

La zona fue acordonada por algunos elementos de la Policía Auxiliar y Protección Patrimonial después de las 10:30 de la mañana, quienes solo esperaron a la llegada de los expertos.

Se reportó que la vivienda era alquilada por una pareja de universitarios, quienes habían demostrado ser tranquilos desde que rentaron el departamento.

“Aquí no había pasado nada así, escuchamos la bulla, pero no vimos mucho porque se escuchaban gritos y amenazas”, dijo uno de los vecinos.

Siete años de la agresión a estudiantes en Xalapa que sigue impune

POLÍTICOS SEÑALARON A LA SSP

El mismo día de la agresión políticos de la oposición como el fallecido Fidel Robles exigieron la renuncia del entonces titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, insistiendo en que se debía investigar la posible participación de la dependencia en los hechos

El político del PT exigió a la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, dar un posicionamiento público y exigir justicia: “No se puede descartar que haya sido un ataque del gobierno” dijo el legislador.

Por su parte el entonces secretario de Seguridad Púbica, Arturo Bermúdez Zurita, quien actualmente enfrenta un proceso por desaparición forzada, afirmó públicamente que la dependencia estaba investigando el hecho.

Ante los medios de comunicación dijo que existen fotografías y videos de quienes habían participado en manifestaciones y desmanes, sin embargo, negó que existan estudiantes, catedráticos y activistas fichados por la SSP, aunque durante esos días se difundió una lista que así lo señalaba.

Sobre el caso de los jóvenes que fueron atacados por un comando de encapuchados en Xalapa aseveró que existía una investigación a los elementos policiales que llegaron al lugar de los hechos la madrugada del viernes para descartar su participación en las agresiones.

“Ordené la investigación y lo que hemos llegado a obtener hasta el momento, lo que me informa asuntos internos es la patrulla que primero atendió y ellos justifican que actuaron con el protocolo policial que primero atendieron a los heridos y procedieron a tratar de rastrear a quienes golpearon a los jóvenes”, refirió Bermúdez Zurita.

Desde ese momento dejó en claro que no renunciaría a su cargo, pese a que así lo solicitaron los opositores al gobierno de Duarte de Ochoa.

“Acusar es muy fácil, estamos haciendo el trabajo como se debe; la Fiscalía está investigando y por supuesto puedo señalar que no somos policías quienes golpeamos a los jóvenes, nosotros no hacemos ese tipo de actividades.

“La policía actúa siempre bajo un uniforme, bajo una placa, bajo una identificación; cuando recibimos el reporte del 066 llegó a primera unidad más cercana a atender el lugar y encontramos a jóvenes golpeados”, declaró el funcionario.

PADRES DENUNCIARON BRUTAL GOLPIZA

Por su parte, los padres de los agredidos interpusieron las denuncias correspondientes tras el ataque contra los 8 universitarios.

“Lo golpearon con una saña que no se imaginan, todos los golpes fueron directo a la cabeza, ni a las costillas, ni al cuerpo, a la cabeza. Está irreconocible, no tiene dientes y quedó con la muñeca fracturada porque yo considero que intentó defenderse”, relató.

Entonces la mujer reconoció que su hijo participaba en movimientos pacíficos en favor del medio ambiente y la cultura, así como manifestaciones por el caso Ayotzinapa.

Posteriormente en una conferencia de prensa en el centro de Xalapa y con celular en mano la mujer mostró la foto de su hijo con la cara hinchada. Criticó que desde el ingreso de su hijo al CEM éste no recibió la atención médica necesaria en relación con la gravedad de las heridas que presentó.

“Ni siquiera la sangre le habían limpiado, cuando yo estaba ahí escuché que un doctor le decía al titular del CEM que no necesitaba una tomografía, cuando la requiere con urgencia”, declaró.

Las lesiones del parte médico señalaban que su hijo tenía la mandíbula desprendida, la nariz rota, la falta de la dentadura completa, la fractura de la muñeca izquierda y la posible inflamación del cerebro.

Lamentó que el gobierno del estado publicase un comunicado reportando que los jóvenes que ingresaron al CEM estaban “estables y sin lesiones graves”.

“¿Cómo pueden decir que no tienen ninguna afectación interna si ni siquiera los han intervenido? No le han hecho la tomografía que necesita y eso que dicen de que fueron a ver a los muchachos es mentira, yo acabo de estar ahí y nadie los ha visitado”, mencionó.

Por su parte, Julián Ramírez y Edith Escalón, ambos integrantes de la Defensoría y Estrategias Integrales para la Protección de los Derechos Humanos y el Territorio (Decide) puntualizaron que los jóvenes agredidos no figuraban en la lista de supuestos desestabilizadores realizada por la Secretaría de Seguridad Pública, cuya existencia fue negada por Bermúdez Zurita

NO TODOS VOLVIERON A LAS AULAS.

Después de la agresión ciudadanos, estudiantes, maestros y activistas realizaron manifestaciones en la avenida Enríquez para exigir justicia y el esclarecimiento de los hechos.

Los inconformes se plantaron en frente del palacio de gobierno de las 4:30 a las 6:20 de la tarde.

Los trabajadores del Palacio de Gobierno fueron desalojados minutos antes de las 5 de la tarde, ante el temor de que se registraran incidentes en el inmueble que se encontraba con todas sus puertas cerradas con candados.

El 21 de septiembre de 2021, la rectora de la casa de estudios, Sara Ladrón de Guevara, dijo que cuatro de los ocho jóvenes estudiantes que fueron golpeados se reincorporaron a sus estudios en la Universidad Veracruzana.

Detalló que los cuatro alumnos regresaron a las facultades en donde estudiaban en el área Económico-Administrativa, el área Técnica y Humanidades.

"Lo que corresponde a la Universidad Veracruzana es darles el acompañamiento en todos los ámbitos que le podamos apoyar. Afortunadamente están bien, pero los hemos apoyado económicamente y financieramente para los temas de salud", agregó Ladrón de Guevara González.

Para entonces el vocero de los estudiantes, Ignacio Córdoba Cruz, dijo que no hubo ningún avance en las investigaciones, pues sólo se abrió una carpeta de investigación que quedó olvidada.

Aseguraron que algunos de los jóvenes padecieron distintas secuelas por el ataque, requiriendo distintas operaciones.

En septiembre de 2015, el Fiscal General, Luis Ángel Bravo Contreras, hizo una actualización respecto a las investigaciones.

Ante los medios de comunicación informó que el celular que le fue robado a uno de los estudiantes de la Universidad Veracruzana (UV) “apareció” en una balacera ocurrida el 22 de agosto en el centro comercial “Nuevo Veracruz”.

El fiscal aseveró que se trataba de una nueva línea de investigación por el caso de los universitarios, pero subrayó que tampoco se agota la indagatoria sobre la posible participación de policías preventivos, tal y como lo denunciaron los jóvenes agredidos.

Detalló que el 29 de agosto el Agente del Ministerio Público a cargo de la carpeta de investigación practicó una inspección en el domicilio de los hechos, localizando la caja de uno de los teléfonos que fue sustraído durante la agresión.

El equipo correspondía a la marca LG, con el número de serie IMEI 352578-06-611024-7. Ante dichas características y como complemento de la investigación, el fiscal dijo que ordenó a la Policía Ministerial dar seguimiento a dicho equipo en las casas de empeño y ventas de segunda mano en todo el estado.

Como resultado, la policía investigadora informó al MP de un hecho posiblemente relacionado con los hechos del 22 de agosto en la ciudad de Veracruz. Esa fecha se suscitó una balacera en el estacionamiento del centro comercial.

En ese sitio se encontraron lesionados por proyectil de armas de fuego a Mauricio Augusto García Bueno y Marvin Salgado Sequeira, ocupantes de una camioneta marca Ford con placas YHZ2595.

Ellos fueron trasladados gravemente lesionados al Hospital Regional donde finalmente perdieron la vida. Tras realizar las diligencias en el lugar de los hechos se aseguró el vehículo y los objetos que se encontraban en el interior.

De acuerdo con el fiscal, había prendas de vestir, pasamontañas, careta con sujeción de velcro, dos chalecos tácticos de color negro, una tableta electrónica, un teléfono marca LG, color negro modelo I70 con el IMEI 352578-06-611024-7, cinchos de plástico y tres rollos “cinta canela”.

Estos objetos y los indicios balísticos fueron asegurados por la cadena de custodia del Agente del MP Séptimo Investigador del Puerto de Veracruz, que inició la investigación ministerial 951/2015.

Los fallecidos tenían distintos antecedentes penales. Mauricio Aguilar García, registraba cinco detenciones de 2004 a 2010 por delitos de robo, lesiones y homicidio en grado tentativa que derivaron en su internamiento en los reclusorios de Jalacingo y Pacho Viejo, así como en Islas Marías “por haber cometido delitos federales”.

En el caso de Marvin Salgado Sequeira también registraba detenciones en los años 2008, 2009 y 2015 por delitos de robo y estuvo recluido en Duport Ostión en Coatzacoalcos y en Coatepec.

Desde entonces no se hicieron actualizaciones relevantes sobre el caso.

FP

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