Opinión

El Eslabón Perdido del Emprendimiento Mexicano

Miércoles, Septiembre 7, 2022
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El Eslabón Perdido del Emprendimiento Mexicano

En el mundo del emprendimiento, la innovación y la tecnología, frecuentemente nos maravillamos ante lo establecido y siempre proliferante ecosistema de innovación de Silicon Valley. Tanto así, que obstinadamente hemos buscado replicar sus elementos funcionales, uno por uno, en México y en América Latina.

Siguiendo su ejemplo, gobiernos, organizaciones, empresas y grupos de geeks por igual comenzaron a empujar causas como graduar y formar a más ingenieros en software, establecer una industria de capital de riesgo (venture capital) con sus respectivos inversionistas ángeles e institucionales, organizar eventos de comunidades y networking para que las personas involucradas se conozcan y colaboren, fomentar la creación de nuevos startups o empresas tecnológicas a través de incentivos económicos, aceleradoras, programas de apoyo, etc. Y así hay numerosos otros ejemplos.

Resulta que no se trata solamente de los ingenieros o del capital o de los eventos de networking, sino de incluir en la fórmula algo mucho más sutil y complicado de emular: una cultura desinteresada de apoyo mutuo y colaboración.

El eslabón perdido.

Es un tema que ya he rebotado con diferentes buenos amigos que además son miembros activos de la comunidad emprendedora, si hay un elemento importante de cultura y educación de emprendimiento que hace falta en México y quizá también en otros países de LatAm es una red informal pero comprometida de mentores.

Steve Jobs tuvo mentores que le ayudaron cuando recién comenzaba su carrera. Para su fortuna, esos mentores eran nada más y nada menos que personas como Robert Noyce a quienes se considera como figura paternas del Silicon Valley actual.

De igual manera, por mencionar a otro como Mark Zuckerberg se acercó con Marc Andreesen, otra leyenda del emprendimiento tecnológico de la década de 1990. Lo que comenzó como conversaciones cándidas informales de Sensei a discípulo, culminó en que Andreesen acabara formando parte de la mesa directiva de Facebook.

Es entonces cuando intento imaginarme a Carlos Slim o a Ricardo Salinas Pliego o a Raúl Bailleres o alguna otra figura importante del mundo empresarial mexicano, acercándose con Mariel Carrillo de Innus Technologies o con Alex Torres de Point Coworking o con Juanito Perez que acaba de abrir su empresa de i+D, para personalmente apoyarlos compartiendo palabras de sabiduría y experiencia para que puedan aprovecharlas y llevar sus empresas al siguiente nivel.

Y mi mente se queda en blanco, porque no puedo imaginarme a esos señores teniendo la sencillez de tomar en serio a un chavito o chavita emprendedora.

Mentores: los que no vinieron a la fiesta

Muchas veces, lo que un emprendedor necesita para dar un paso significativo hacia adelante no es dinero ni favores, sino más bien la experiencia de alguien que ya vivió esos problemas y esas complicaciones, de alguien que logró vencer obstáculos importantes en el contexto particular mexicano, o de alguien que conoce a esa persona o ese recurso que puede ser de gran ayuda en us objetivos de negocio.

¿Qué le cuesta a un empresario o empresaria exitosa mexicana compartir esos recursos? En términos monetarios, nada, más que el valor de su tiempo invertido.

¿Qué pasaría si emprendedores mexicanos exitosos se tomaran 1, 2 o 3 horas a la semana o al mes para sentarse con un emprendedor o emprendedora joven que está lanzándose por primera vez a construir un negocio por su cuenta?

Seguramente cosas increíblemente interesantes. Para los empresarios exitosos, no hay nada como conocer talento joven y acercarse con ellos y ellas. Quizá acaben siendo un equipo que valga la pena adquirir o atraer hacia otras iniciativas en el futuro. Para los emprendedores primerizos, tampoco hay nada como poder preguntarle directamente a los experimentados cómo resolver los más grandes de sus avalanchas de problemas.

Humildad: el condimento especial

¿Qué hace falta entonces para que estos encuentros puedan suceder en la vida real? Me atrevo a decir que un ingrediente que puede facilitar esto es la humildad y la sencillez. También es sólo decidir hacerlo y ya.

Cuando me ha tocado sentarme a platicar con señores de la generación de mi Papá (babyboomers y ocasionalmente algún generación X), en ocasiones he sentido que no me toman del todo en serio por mi edad o porque no me visto como ellos o quizá sólo porque estoy chava.

Es algo que siempre he admirado y respetado en las grandes figuras de Silicon Valley. Los grandes empresarios de Intel, Yahoo, Sun Microsystems, o de Google, siempre han valorado la nueva ola de talento y por ello se les ha visto muy seguido acercándose a los y las jóvenes.

Quizá nos falte experiencia, pero tenemos mucha energía y ganas de hacer las cosas. Además se nos ocurren ideas locas que mañana pueden ser nuevas empresas establecidas.

¿O ustedes qué piensan?

Nos vemos la próxima ocasión a seguir hablando sobre el eslabón perdido del emprendimiento Mexicano.

Redactado By Mariel Perez Carrillo. Innovadora, Conferencista en TEDx, Empresaria. Facebook: @MarielCarrillo Twitter:@marieelCarrillo

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