La salud en terapia intensiva
Carpe Diem
El tío Cheyo caminó siete kilómetros hasta la cabecera municipal de un pueblo ubicado en el soconusco chiapaneco —el terruño de Zoé Robledo Aburto— y se apersonó en la clínica del IMSS-Coplamar.
En su desesperación, articuló un relato tan convincente que el médico residente ordenó que lo canalizaran con solución salina intravenosa mezclada con antibióticos a su torrente sanguíneo en ataque directo a la vena de una disentería que lo atormentaba desde hace una semana.
Una vez terminada la intervención regresó a su ejido con una bolsa de medicamentos que en realidad eran para su hijo Delfino, quien era el enfermo real.
En la década de los ochenta, sin tanta burocracia, había medicamentos y existía voluntad para atender a los enfermos.
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La realidad ha reventado luego de cumplirse el segundo año de la presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo, a quien le tocó sacar las castañas del rescoldo desde el 1 de octubre del año 2024, haciendo malabares políticos para apagar las crisis, en este caso, el de la salud pública.
El revés ha sido catastrófico. No somos Dinamarca.
A dos años de distancia, el speech de Andrés Manuel López Obrador, quien el 1 de septiembre de 2024, durante su último Informe de Gobierno, dijo que el sistema de salud en México no solo cumplió con igualar al de Dinamarca, sino que es mejor que el de Dinamarca.
Te puede interesar: El marido incómodo ›La frase «suena a chiste, pero es anécdota», es una expresión mexicanísima que describe una situación de la vida real que es tan extraña, absurda o graciosa que parece inventada, pero que realmente le pasó a alguien, específicamente, en esta tragedia de mexicana a un complejo universo de 78 millones de personas (entre trabajadores asegurados y sus beneficiarios), de acuerdo con los reportes oficiales de la propia institución.
El discurso, la promesa del chiapaneco Zoé Robledo Aburto, director del IMSS de recorrer «piso por piso» los 277 hospitales del país para conocer de primera mano las necesidades de las y los médicos, y así fortalecer las condiciones laborales y mejorar la atención a los beneficiarios, suena como estrategia garciamarquiana de ir montando tinglados, foros y escenarios de cartón en intento de convencer con discursos de una realidad que ya rebasó la narrativa gubernamental.
La marcha de los trabajadores del IMSS exhibe una crisis que ya no puede taparse con promesas de recorridos in situ, clínica por clínica, ni detrás de los discursos oficiales.
La salud publica ha entrado en terapia intensiva.
Los médicos, doctoras, enfermeras, camilleros, administrativos y personal operativo reclaman 10% de incremento directo al salario. La propuesta aprobada por la representación sindical suma 6.8%: 2.9% al sueldo tabular y 3.9% en prestaciones. La diferencia no es menor: el trabajador exige mejorar su ingreso base.
El Seguro Social tiene 511 mil trabajadores y atiende a 78 millones de derechohabientes. El problema rebasa la nómina: hospitales saturados, déficit de personal, equipos sin mantenimiento y recetas que no se surten. Zoé Robledo Aburto anunció visitas a 277 hospitales para escuchar las carencias. La pregunta es inevitable: ¿por qué la dirección necesita recorrerlos para conocer problemas que deberían estar documentados y resueltos?
¿Y por qué faltan medicamentos? No existe una sola causa. Las compras consolidadas, las licitaciones fallidas, los retrasos de proveedores, los problemas de distribución, los inventarios deficientes y los pagos pendientes han contribuido a interrumpir el suministro. El Gobierno prometió garantizar el abasto; la realidad obliga a evaluar cada eslabón, desde la adquisición hasta la farmacia hospitalaria.
En ese contexto, Clasificado Político, en X, ha difundido señalamientos sobre una presunta «mina de oro» en el IMSS, vinculados con Antonio Rodríguez Velázquez y Federico Marín González. La publicación refiere adjudicaciones superiores a 2 mil millones de pesos y aumentos de hasta 15 mil 700% en compras. Son acusaciones que requieren documentos, contratos y auditorías para establecer responsabilidades; no deben presentarse como culpabilidad probada.
En el segundo año de Claudia Sheinbaum, el desafío no consiste en anunciar otra estrategia, sino en garantizar medicamentos, insumos, personal suficiente y salarios dignos. La salud pública no se mide en conferencias ni recorridos, sino en recetas surtidas y pacientes atendidos.
En el Paquete Económico 2027 se propone un gasto público total para el sector salud de aproximadamente 1.14 billones de pesos (1,136,648 millones de pesos), lo que representa un incremento real de 10.6% en comparación con lo aprobado en 2026.
Esta carretada de dinero pareciera exorbitante. No lo es en términos de la compulsa internacional.
El monto equivale al 2.9% del Producto Interno Bruto (PIB), manteniéndose por debajo del 6% recomendado por organismos internacionales como la OCDE y la OMS para una cobertura universal adecuada.
La salud debiera disponer de un presupuesto estimado en los 2 billones de pesos lo que significaría el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) de México equivalente a 120,000 millones de dólares (o cerca de 2 billones de pesos mexicanos), considerando que el PIB de México ronda los 2 billones de dólares de acuerdo con estimaciones recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ahí está la radiografía.
Nos hace falta un billón de pesos para sacar al enfermo de terapia intensiva.
Mientras tanto, Zoé Robledo Aburto iniciará el periplo sanitario, montando y desmontando escenografías en cada uno de los 277 hospitales del IMSS del país.
Que se apure porque si le alcanza el 2030 en estos mandados (léxico chiapaneco) será demasiado tarde.
… de otro costal.
En una mesa de café escuché una sentencia filosófica sin desperdicio.
El ex gobernador Cuitláhuac García hizo pedazos la teoría de Andy Warhol pronunciada en una frase a él en un catálogo de su exposición en el Moderna Museet de Estocolmo, Suecia, en 1968: «en el futuro, todo el mundo será famoso en el mundo durante quince minutos».
Sin proponérselo, en tres frases, también despedazó el discurso oficial de no intervencionismo, soberanía nacional y autodeterminación de los pueblos, al decir, sintético, que sólo tenemos reservas de gas natural para tres días.
Si los gringos nos cierras el gasoducto texano, en tres días andaremos buscando leña para prender el fogón.
Cuitláhuac siendo Cuitláhuac.