La última voluntad
Hacer o actualizar un testamento permite ordenar bienes y reducir conflictos para quienes permanecen.
A punto de concluir septiembre, mes patrio; y mes del Testamento, todavía hay quienes se debaten entre testar o no testar.
Muchas dudas, augurios de una pronta muerte y cuanto tipo de tabúes les rondan por la mente a los que se resisten a dejar en tinta, papel y con firma, lo que será su última voluntad.
Ni pensar en proponerle a un padre o a una madre que haga su testamento, porque en casi un insulto, que se responde con el clásico: ¡Pues qué, ya me quieres matar!, o ¿Qué, ya quieres que me muera?
Y así, nosotros mismos pensamos, para qué hacemos un testamento, si todavía no me voy a morir.
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Es decir, a pesar de los grandes intentos que ha hecho el Notariado mexicano en este rubro, aún no nos logramos convencer del todo, de hacer un testamento, para no dejarles problemas a los seres queridos, y de paso, les robamos la oportunidad de dejarlos protegidos en caso de una eventual falta.
Ahora sí, como dice la comediante mexicana Mara Escalante en su personaje de Doña Lucha, “nosotros como quiera, pero, y los niños comadre”, o bueno, algo así da a entender nuestra querida Mara. Y es verdad.
Unos de los libros que más me hizo reflexionar sobre el tema, fue una pequeña obra (en volumen) pero grande en enseñanza, titulada “Cuentos sucesorios” que escribió Juan Manuel Asprón Pelayo, Notario Público número 186 de la Ciudad de México, publicada por la Librería Porrúa, y el Colegio de Notarios del Distrito Federal.
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Todas las historias se desenvuelven en torno a la muerte inesperada o a la falta de corrección y/o actualización de esa última voluntad, que debe quedar siempre por escrito, y ante Notario, de otra forma no vale.
En verdaderamente triste conocer qué sucede con los deudos, quienes aparte del duelo, tendrán que enfrentarse a la incapacidad de resolver económicamente su vida, y todo porque quien debió dejar en orden sus documentos no lo hizo, cuando pudo hacerlo, “por falta de tiempo”. La excusa clásica que todos ponemos, para evitar afrontar nuestra responsabilidad.
Si tiene oportunidad busque el librito, eso sí, tenga pañuelos a la mano. Como quiera tome lápiz y papel, porque quiero dejarle de tarea que piense seriamente en qué pasaría con sus familiares si Usted no estuviera.
Da miedo, ¿no?, y; aunque es verdad que no siempre podemos tener el control sobre los eventos futuros, o más bien que no tenemos el control del futuro; porque ese solo lo tiene nuestro Creador; y que tampoco podemos prever todos los escenarios.
Lo cierto es que sí, podemos hacer un esfuerzo para dejar lo más en orden posible nuestros asuntos.
Una de las preguntas clásicas es, yo tengo una casa, pero la estoy pagando, ¿aun así la puedo heredar?, y la respuesta es sí.
¿Otra es qué requisitos necesito? Pues es muy sencillo, la identificación oficial y darte el tiempo de hacer el trámite de manera personal, porque no puedes enviar a nadie en tu nombre, yo agregaría que antes de presentarte con el notario, hagas en una hoja un apunte, de cómo quieres dejar repartidos tus bienes para que puedas tener la orientación adecuada, para saber si lo que quieres, se puede.
Porque hasta eso, hay ocasiones en que lo que queremos, así tal cual, no se puede. Pero siempre habrá forma de conciliar las ideas con las leyes, mientras haya vida, claro.
Y una recomendación muy a título personal es que, si estás indeciso, tomes una asesoría legal, para esclarecer tus dudas, y aclarar tus ideas. Si tienes notario de confianza, ¡mucho mejor!, seguro se dará el espacio para atenderte.
Y por último no olvides, que el Testamento es revocable, eso significa que lo puedes cambiar cuantas y tantas veces quieras y lo consideres necesario. Pues la vida nos va dando giros inesperados.
Un día, nos debemos en gratitud y protección a unos, y en otros momentos a otros. Cada etapa de la vida, va teniendo actores diferentes, y ni modo, hay que bailar al son que nos toquen.
Así que, si tienes un Testamento, pero ya no se ajusta a tus necesidades, también estás en la lista de aprovechar las fechas y la ocasión.
¡Hasta la próxima!
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JRG