Opinión

Monstruo de mil cabezas

Jorge Arturo Rodríguez reflexiona sobre el sistema político mexicano, el gasto público y las campañas permanentes, entre ironía y crítica.

Jorge Arturo Rodríguez
Jorge Arturo Rodríguez

Licenciado en Letras Españolas por la Universidad Veracruzana. Escribe la columna política y cultural “Tierra de Babel” en Veracruz. Autor del libro Nada, yo soy Adán, “Ediciones de Mi Bolsillo” (2015). En 2017, es seleccionado para la antología del II Certamen de microcuentos “En tu piel”, editado por Cerezo Ediciones, de España

TIERRA DE BABEL

Dice el refrán: “Con dinero baila el perro, y sin dinero, bailas como perro”. Parafraseándolo, podemos decir: con dinero baila el perro, sin dinero o por dinero te hacen bailar como “moreno”; bueno, como “borrego” de cualquier partido político. Claro, en la viña del Señor… El chiste es seguir mamando de la ubre del presupuesto.

Pepito, sal del coche y mira si funciona el intermitente. -Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no…

A ver, no caigamos en confusiones que ya bastante pesares padecemos. Afinemos la vista, pensemos y analicemos: no ha habido cambios, no ha habido transformación, quizás nomás en la superficie, porque en el fondo el engranaje del sistema sigue intacto, incluso engrasado, pero para lapidar con incertidumbre, desigualdades, inseguridad y etc.

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Hugo Garciamarín en su artículo “El sistema sigue funcionando”, anota: “Un gobierno, un partido y buena parte de la política mexicana funcionan a través de relaciones que nadie controla por completo. Hay gobernadores, empresarios que financian, funcionarios que obedecen a varios jefes, operadores que llevan décadas ahí, militares, familias, policías, intermediarios y también organizaciones criminales. Se conocen, se necesitan, se protegen, se amenazan. A veces reciben órdenes. Muchas otras no hace falta que nadie las dé.”

Garciamarín agrega: “El sistema no necesitaba detenerse para resolver quién ocuparía temporalmente la parte más alta de la pirámide. No sé si así le pasó a Maduro. Tampoco sé si así funcionaba el Maximato. Sólo sé que el sistema sigue funcionando. Ya vendrán otros. Ya saben, para el bienestar de la gente.” (nexos.com.mx, 08/09/2026). ¿Se entiende?

Pepito, ¿cuánto es 2 x 2? -Empate. -¿Y 2 x 1? -¡Oferta!

Bendito bienestar que no llega, que no alcanza a completarse. Y seguimos esperando que en verdad llegue al pueblo sabio. Entiendo ese dichoso “sistema” en el que vivimos, algo así como lo que escribió Marcial Fernández: “Los monstruos de más de mil cabezas no suelen tener una que piense”.

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Leo la nota “Dan 224 mil mdp a obras de AMLO”: “El presupuesto para nuevas carreteras y su mantenimiento está limitado, pero las obras insignia del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador siguen requiriendo recursos públicos para mantenerse a flote.

“El Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, Mexicana de Aviación y Grupo Mundo Maya han recibido en los últimos cinco años cerca de 223 mil millones de pesos en subsidios para financiar y evitar su insolvencia.

“Ahora, en el proyecto de Presupuesto 2027 requieren de otros 21 mil 214 millones de pesos, con lo que sólo esas cuatro obras sumarían subsidios superiores a 244 mil 169 millones.” (reforma.com, 21/09/2026).

Y eso sin contar con Dos Bocas, Tren Interoceánico, Gas Bienestar, Megafarmacia… ¡Uf! Este es nuestro México lindo y querido. Pero la culpa es de…

Van dos fantasmas y se cae el del médium.

No sé si sea así -Dios nos agarre confesados, sobre todo a los pobres-. Escribe Naomi Klein Astra Taylor en su artículo “El fascismo del fin de los tiempos: hacer negocio hasta que llegue el apocalipsis”: “El mundo asiste a la emergencia de un nuevo fascismo. La gran diferencia con la pesadilla que vivimos en el siglo XX es que los monstruos de aquellos tiempos engañaban a las masas con la promesa de un futuro purificado, rico y estable mientras los de ahora aceleran sin frenos hacia la catástrofe al grito de sálvese quien tenga dinero.” (elpais.com, 19/09/2026). ¡Gulp!

Entretanto, yo sigo pensando que cuando uno crece, las cosas se vuelven chicas, tanto que, cuando uno muere, desaparecen, ¿verdad Marcial Fernández?

Los días y los temas

Pos ya empezó lo que se viene dando desde hace años: campañas electorales permanentes. Ahora sólo le ponen otro nombre y ya está: no es lo mismo, pero es igual. ¿Quién dice que no se puede? En México hasta los muertos resucitan. “Me canso, ganso”.

Escribe Juan Ignacio Zavala en “Simulaciones”: “Los procesos de simulación electoral en México han comenzado. Por supuesto el liderazgo corresponde a Morena, aunque ya el PAN—ese partido con un pie en Bruselas y otro en Guanajuato—anunció que también tendría coordinadores estatales que es lo que antes se denominaba precandidatos. La democracia mexicana, desde hace varios años, sufre de una sobre reglamentación que llega a los abusos que vemos ahora.” (elpais.com, 20/09/2026).

No pos sí.

De cinismo y anexas

Mi estimado Benjamín Barajas, en Las misantropías, escribe: “El talento del buitre subyace en nuestros genes; esto se aprecia en la expectación que nos despiertan los accidentes, los cuerpos mutilados y flotantes en los canales de desagüe.” Bueno, eso y más.

¿Qué le dice un semáforo a otro? ¡No me mires, que me estoy cambiando!

Hasta la próxima.

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